Poder determinar si la ley nos priva de nuestra libertad es una tarea que puede ser muy complicada. En especial porque el concepto de ley, es un concepto que nace de la mano con el derecho; creo que el significado de ley es aquel que establece que son normas abstractas y generales que van a regular situaciones futuras inciertas. Hayek menciona que dichas normas abstractas y generales también deben de ser universales[1] y que no deben de hacer distinciones entre clases de personas, no deben de crear privilegios ni discriminaciones, deben ser imparciales. La pregunta es ¿Son las Leyes abstractas y generales? ¿Crean distinciones entre clases y privilegios? ¿Son entonces las leyes una garantía de libertad o son estás nuestra condena a la esclavitud?
Las leyes deben de emanar del derecho, deben de ser normas de justicia, sin embargo las leyes han perdido su significado con el tiempo y se han ido alejando del significado de justicia y derecho que todos los seres humanos conocemos por naturaleza. Desde un inicio, los seres humanos se reunieron en sociedad para poder ayudarse mutuamente, al crear sociedades se establecieron normas de conducta emanadas del derecho natural para poder así crear sociedades de individuos libres, pero con limites para respetar la libertad de los demás. Las leyes entonces, han ido matando la libertad poco a poco, quedando los individuos sujetos a órganos que lo único que buscan es beneficiarse al costo de las libertad individual de los ciudadanos; Mises establece que al reglamentar y limitar la vida hasta sus mínimos detalles, la libertad personal del individuo queda eliminada, y él se convierte en esclavo de la colectividad, siervo de la mayoría[2].
¿Pueden las leyes estar dirigidas únicamente a los ciudadanos? Debe el ciudadano saber que todos somos iguales y que para que exista libertad, es necesario vivir en un Estado de derecho, donde el ciudadano pueda ser obligado a algo, siempre y cuando esto resulte de normas de justicia que rijan para todos, estando de esta forma los gobernados y gobernantes, ambos, sujetos a la imposición de dichas normas; se crea lo que Robert Axelrod denomina como reciprocidad, “yo respeto… si tu lo respetas”; y es por esto que como se menciona en los párrafos anteriores y se mencionara en los párrafos siguientes, los ciudadanos deben de ser libres y las leyes no deben de ser creadas para beneficiar a ciertos grupos, siendo estos grupos los mismos legisladores o financistas/grupos de presión. Se debe establecer que no debemos de creer que porque existan muchas leyes vamos a tener más garantías de libertad, ya que lo único que crean las leyes son confusiones, especialmente en el significado de justicia, ya que en vez de otorgar a los ciudadanos libertad, solamente suprime la misma; dándole al ciudadano una falsa expresión de lo que es la libertad, la justicia y el derecho.
Es por todo lo mencionado que debemos analizar las leyes y comprender que muchas de ellas son creadas para beneficiar a ciertos grupos bajo la premisa de que son los ciudadanos aquellos que saldrán dañados de dichas normas dictadas para beneficiar a los mismos legisladores y a distintos grupos. Es inconcebible pensar que los legisladores, representantes de los ciudadanos, puedan crear normas que sean incompatibles con la realidad económica de la población. Como ejemplo y para poder situar las ideas plasmadas en el presente ensayo, se hará una comparación entre dos modelos de leyes creadas en la República de Guatemala, lo cual hará al lector darse cuenta de una forma muy fácil, cuando una ley es creada en base a derecho y otra es creada en base a la satisfacción de intereses personales. Puede observarse en el plano económico y justicia, y de igual forma se tendrá una imagen que muy fácilmente podrá determinar cual es el modelo que debe de seguirse y porque debemos de regresar a las raíces y velar porque las leyes estén debajo del derecho y no viceversa; tratando de esa forma, que se vaya encaminado a la convivencia en un Estado de Derecho.
A materia de ejemplo entonces, se mencionará la Ley de Telecomunicaciones, una ley creada con el único objetivo de crear un mercado abierto de telecomunicaciones, sin tener órganos reguladores que pudieran tergiversar las libertades económicas que la competencia y el mercado pueden traer a los ciudadanos; de esta forma y con la creación de dicha ley, se elimino un monopolio que había permanecido en Guatemala por años, beneficiando a un cierto grupo de individuos; el resultado de dicha norma es uno de los mercados más abiertos y más avanzados en el mundo de las telecomunicaciones; precios altamente competitivos y un órgano estatal creado para administrar el espectro radioeléctrico, permitiendo de esa forma que los competidores puedan pelear por los consumidores en base a la libre competencia, sin estar bajo las garras de un ente controlador y por ende, no hay una ley que busque beneficiar a alguien en específico, si no que es una ley que busca generar riqueza a través de reglas abstractas y generales. En contraposición, tenemos la Ley de electricidad, una ley que regula un servicio básico, que lo único que crea es desigualdad, beneficios y por lo tanto, normas que están por encima del derecho, tergiversando la libertad de los ciudadanos; dicha norma es un claro ejemplo de una ley creada por legisladores, sin observar el derecho, teniendo en mente una única cosa que fue el beneficio personal de algún legislador o financista; se puede observar que el mercado de electricidad es uno donde solo pocos pueden entrar, ya que un ente regulador es quien va a poder decidir y establecer si puede o no distribuir energía, al haber cumplido con requisitos excesivos. Por lo tanto, solo perjudica a el Estado y a los ciudadanos. Entonces, se observa claramente como dos leyes creadas para establecer normas que regulan dos mercados similares, puede llegar a convertirse en un presupuesto de su funcionalidad en el ámbito de su aplicación y como consecuentemente afecta directamente a los ciudadanos; los legisladores deben de crear leyes apegadas a derecho y no leyes que violen la libertad del ciudadano, con el fin de beneficiar a unos pocos, leyes dirigidas a unas pocas personas.
Debe entonces, deducirse que uno de los requisitos esenciales que los legisladores deben conocer es que la imparcialidad y universalidad son principios básicos que deben estar inmersos en las leyes; que no debe de discriminarse ni beneficiarse a grupos dentro de las mismas; que las leyes deben ser abstractas y generales de tal modo que la ley este debajo del derecho; Heinrich Triepel dijo: “Sagrada no es la ley. Sagrado es únicamente el derecho. Y la ley está bajo el derecho.”[3]
Cicerón establece que todos debemos obedecer a la ley para poder ser libres, sin embargo debemos de entender la ley como derecho y no como leyes provenientes de legisladores. Las leyes hoy en día no son más que caprichos de los legisladores, solicitudes de los lobistas y mecanismos de defensa de los grupos de presión. Los legisladores hoy en día no velan por que los gobernantes y gobernados vivan en un mundo de igualdad ante la ley para ambos, si no que crean un sin fin de leyes que lo que busca es beneficiar a grupos, que son la minoría de la población. La libertad bajo este tipo de preceptos jurídicos se ve tergiversada, hasta el punto que las leyes dejan de proveer libertad y comienzan a condenarnos a la esclavitud.








